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Consejos para presentarse a fondos no reembolsables

  • Foto del escritor: Misael Alonso
    Misael Alonso
  • 6 abr
  • 7 min de lectura

Nuestra experiencia con fondos públicos es amplia. A lo largo de los años hemos ganado licitaciones, redactado postulaciones para fondos no reembolsables y acompañado a otras organizaciones con asesorías y consejos, logrando un porcentaje de proyectos aprobados de un 70%.


En más de nueve años de trabajo, tuvimos la oportunidad de observar qué sucede antes, durante y después de ejecutar un proyecto financiado, y eso nos permitió identificar patrones, errores comunes y aprendizajes valiosos que hoy queremos compartir.


Este artículo de blog está enfocado en acercarte nuestras observaciones y consejos para presentarse a concursos en los que se compite con un proyecto de mejoras empresariales, con objetivos, acciones y planes de inversión, para ganar fondos no reembolsables, como capitales semillas u oportunidades con un perfil similar, donde el principal apoyo es económico y no capacitaciones.


En Uruguay, este tipo de fondos suelen estar asociados a instituciones como ANDE, ANII, Ministerio de Industrias, Ministerio de Turismo, Ministerio de Ganadería y en ocasiones puntuales, incluso se asocian con el BID

Dependiendo del país donde te encuentres, si buscas, podrás encontrar este tipo de oportunidades, en menor o mayor medida.


En estos concursos es necesario presentar un proyecto ante la institución que ofrece el fondo. En Uruguay, sobre todo en los fondos de ANDE y ANII, los sistemas de postulación contemplan, a través de profesionales, darte capacitaciones y/o ayudas puntuales en la redacción de los proyectos. 


Pero en la formulación de la postulación, hay mucho de vos, de cómo pensás y proyectas tu empresa. Y acá llega la primera observación que hacemos.



El error más frecuente: confundir soluciones con objetivos


Uno de los errores más habituales al postular es anteponer una solución al problema.

Muchas veces, en las primeras llamadas o reuniones, escuchamos objetivos como:


“Queremos invertir en un programa de gestión”,

“Necesitamos hacer una campaña publicitaria” o

“Queremos desarrollar una nueva web”.


Y si bien todas esas acciones pueden ser necesarias para cualquier empresa, presentarlas como objetivo principal puede cerrar puertas en este tipo de fondos.


La clave está en replantear la mirada:


  • ¿Por qué quiero invertir en un programa, una web o una campaña?

  • ¿Estoy buscando fortalecer mi organización?

  • ¿Mejorar la visibilidad?

  • ¿Optimizar la comunicación interna o aumentar las ventas?


Cuando entendés qué querés fortalecer, podés diagnosticar mejor cuáles son las áreas de mejora y evaluar qué variables son más estratégicas para invertir.


Este enfoque te permite tomar decisiones más eficientes, no solo para conseguir el fondo, sino para que la ejecución del proyecto realmente impulse los objetivos de tu organización.



La importancia de elegir el fondo correcto


En relación a las necesidades que buscás resolver, hay un aspecto clave que impacta directamente en las probabilidades de obtener financiamiento: la coherencia entre lo que tu empresa necesita y los objetivos del fondo al que te presentás.


Por ejemplo, el programa Vouchers de Modo Digital de ANDE tuvo el siguiente objetivo:


“El objetivo del instrumento es financiar proyectos para la transformación digital de pymes, tendientes a mejorar la gestión de los negocios, incrementar la productividad y mejorar la eficiencia y calidad de los procesos en empresas. Obtené hasta un 60% de apoyo económico no reembolsable para implementar tu proyecto.”

Aquí, el foco no está únicamente en la “transformación digital”, sino en lo que esa transformación habilita: mejorar la gestión, la productividad, la eficiencia y la calidad de los procesos.


Por eso, más que mencionar herramientas o acciones, lo importante es justificar cómo esas decisiones van a contribuir concretamente a que tu empresa venda más, administre mejor o funcione de forma más eficiente. Cuando esa relación es clara, y además está respaldada con información cualitativa y cuantitativa, la postulación gana solidez.


Continuando con la observación de ejemplos, en el concurso para fondos no reembolsables de marzo-abril 2026 entre Ministerio de Turismo y ANDE, no vamos a analizar el objetivo, sino otros lugares de donde se puede extraer información, como por ejemplo el estadío que esperan que tengan las empresas que ganen el fondo:


“Los proyectos que se aprueben deberán demostrar que tienen potencial de: Ser sostenibles económica y financieramente. Ser capaces de realizar un aporte a la comunidad en términos de creación de empleo, mejora de la calidad de vida y/o contribución al equilibrio territorial. Promover contextos organizativos favorables para el desarrollo personal y profesional de los trabajadores. Ser ambientalmente sustentables..”

Aquí aparecen criterios que también orientan la evaluación, como la sostenibilidad económica, el impacto en la comunidad o la generación de empleo. Esto deja ver algo fundamental: los fondos no solo financian ideas, financian proyectos viables.


Por eso, contar con información clara sobre tu empresa, como flujo de clientes, ticket promedio, estructura de costos e ingresos, márgenes, no sólo es útil para postularte, sino que es parte de construir una empresa con capacidad real de crecimiento, independientemente de si ganás fondos o no.


Siguiendo dentro del último ejemplo, en el segundo punto habla de demostrar la creación de empleos. Este es un punto bastante común, donde por lo general al igual que aquí, no se aclara si los empleos están o no dentro de la plantilla de la empresa, por lo tanto desde nuestra perspectiva se pueden incluir empleos tercerizados a través de la contratación de servicios. Entonces, si contratas servicios de una fotógrafa, una diseñadora gráfica y una imprenta, podrás hablar que contribuiste con 3 fuentes de trabajo.


Como ves, cada fondo según como se redacten sus bases, puede acercarse menos o más al apoyo que estás buscando. Si sos de las personas que quiere en algún momento ganar financiamiento, te recomendamos tener una estrategia empresarial, con números aterrizados y tener identificadas las prioridades a trabajar. Luego estar atento a las instituciones que brinden fondos no reembolsables y esperar a que llegue una oportunidad que se ajuste a tus necesidades. Recordá que con o sin fondos, empresarialmente necesitas una empresa sólida, con sostenibilidad económica y proyección.



Lo que suma más puntos


A la hora de redactar una postulación, hay ciertos aspectos que hacen una diferencia real en cómo se evalúa un proyecto. Desde nuestra experiencia, estos son los principales:


  • Que los objetivos estén directamente vinculados al desafío identificado en la postulación.

  • Que los objetivos estén formulados de forma clara y medible (bajo criterios SMART).

  • Que antes de presentar las acciones clave, se profundice el enfoque estratégico que las sostiene.

  • Que tanto los objetivos como las acciones estén asociados a indicadores que permitan medir resultados.

  • Que la justificación del problema y de la solución combine aspectos cualitativos y cuantitativos.


Sobre este último punto, sobre todo en las primeras postulaciones de una empresa, suele aparecer una dificultad: de dónde sacar los datos.


Ahí es donde empieza a jugar la forma de pensar la empresa.


Por ejemplo, al analizar la demanda, una de las herramientas que utilizamos es Meta Ads. Podemos estimar cuántas personas hay en una región determinada que podrían estar interesadas en una propuesta turística específica. Supongamos que, en Montevideo, detectamos unas 190.000 personas interesadas en turismo rural.


Ahora bien, ese número por sí solo no alcanza.


Si la experiencia que ofrece la empresa requiere sí o sí locomoción propia, ese universo se reduce. Entonces cruzamos ese dato con otras fuentes, como el censo 2023 del Instituto Nacional de Estadística, donde se indica que aproximadamente el 50,3% de las personas en Uruguay tienen auto. En ese caso, el público objetivo potencial ya no serían 190.000 personas, sino una proporción menor más ajustada a la realidad.


Este tipo de cruces permiten pasar de supuestos generales a estimaciones más estratégicas.


Otro recurso que utilizamos son herramientas SEO, que permiten identificar cuántas personas buscan en Google determinadas palabras clave asociadas a la propuesta turística. Esto ayuda a dimensionar el interés real que existe por ciertos productos o experiencias.


Y si la empresa ya viene realizando acciones de marketing, también hay información muy valiosa en sus propios datos: cuánto cuesta adquirir una reserva, cuántas consultas se generan, qué inversión es necesaria para alcanzar determinados resultados.


Cuando se combinan fuentes como plataformas digitales, datos públicos y métricas propias, la postulación gana profundidad, coherencia y credibilidad.


Porque deja de ser una idea bien intencionada, para transformarse en una propuesta fundamentada.


Por último, hay algo que atraviesa toda la redacción: pensar en quién evalúa.

Quienes revisan los proyectos no siempre conocen en profundidad el rubro. Por eso, escribir con claridad, orden y lógica es tan importante como el contenido en sí. Si el mensaje se entiende rápido, el proyecto se valora mejor.



Cuando presentarse a un fondo


Cuando se trata de fondos no reembolsables, recomendamos contar previamente con una planificación clara de la empresa. Tener identificado cómo fortalecer áreas como el producto o servicio turístico, la comunicación, el marketing, la comercialización o la gestión, permite entender en qué punto estás hoy y cuáles son tus prioridades.

Si esas prioridades de crecimiento e inversión coinciden con los objetivos del fondo, entonces es un buen momento para presentarte.


En cambio, sí implica forzar una mejora que no es compatible con tu propuesta de valor, operativa o los valores de marca, lo más recomendable es no avanzar. En esos casos, es recomendable enfocar la energía en ordenar y trabajar la base estratégica de la empresa antes de buscar financiamiento.


Presentarse a un fondo únicamente para acceder a dinero, sin tener claridad sobre cómo puede ser el impacto real en tu negocio, suele derivar en decisiones poco sostenibles en el tiempo y, por lo que hemos visto, en la mayoría de los casos, por diferentes circunstancias no termina sirviendo ni para tu empresa ni para la institución que financió el proyecto, lo que puede provocar poco interés en seguir invirtiendo en tu empresa si aplicas a otro fondo de la misma institución a futuro.


Ahora bien, si aún no contás con una estrategia o planificación, pero existen apoyos institucionales de capacitación o consultoría orientadas a desarrollarlas, ahí sí recomendamos aprovechar las instancias. Son oportunidades que permiten construir una base sólida para, en una siguiente etapa, postular con mayor claridad, consistencia y consciencia.


Al fin y al cabo, estos fondos son gracias al aporte de todas las ciudadanas y ciudadanos, seguramente a vos también te gustaría que tus impuestos se inviertan en proyectos que generen impactos económicos positivos en el país.





 
 
 

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